ASTRONAVAL

El gabinete astronómico del Museo Naval

Con motivo de la XIX Semana de la Ciencia, el Museo Naval de Madrid invita al público a conocer en profundidad algunos de los instrumentos de navegación que llevaron a Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano a culminar con éxito la primera vuelta al mundo.

Esta iniciativa supone una continuación del proyecto AstroNaval, iniciado con motivo del 175 aniversario del museo y que, de la mano de Cultura con C de Cosmos, pretende dar a conocer los instrumentos náuticos y científicos relacionados con la navegación astronómica que forman parte de las colecciones del museo.

A lo largo del este mes de noviembre se irán publicando las diferentes piezas en las redes sociales de la Fundación Museo Naval y en la sección AstronNaval de la página web de Cultura con C de Cosmos: culturaccosmos.es/astronaval

Astrolabio Náutico (siglo XVI)

Cuadrante náutico de altura (S. XVI)

Escandallo (ca. 1600)

Ampolleta para medir media hora (s. XVI)

ESFERA ARMILAR

S. XVII-XVIII

Latón y madera

Instrumento construido seguramente en una escuela de astronomía con fines pedagógicos. Este tipo de esferas servía para enseñar a fijar la posición relativa de los astros del sistema solar en el espacio. Este ejemplar sigue el sistema heliocéntrico descrito por Nicolás Copérnico (1473-1543). Los círculos o armillas representan los dos coluros o meridianos principales de la esfera terrestre, uno de los cuales pasa a través de los polos celestes y los puntos del equinoccio (coluro equinoccial), y el otro a través de los polos celestes y los puntos del solsticio (coluro solsticial); así como las órbitas de Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno. En el plano de la eclíptica, formada por una franja ancha, se representan los meses y los signos zodiacales. Un aro horizontal graduado actúa de horizonte, y en el centro un pequeño globo representa al Sol.

ESTUCHE INSTRUMENTAL ASTRONÓMICO

Thobias Wolckhmer, 1596

Bronce dorado, vidrio y esmalte

Este estuche de pequeñas dimensiones es un conjunto instrumental náutico y topográfico conocido como Compendio Astronómico de Felipe II, para quien se cree que fue elaborado. Fue fabricado en 1596 por Tobías Volckhmer (1560-1624), prestigioso orfebre, matemático y cosmógrafo del Duque de Baviera, tal y como reza su inscripción: “THOBIAS VOLCKHMER BRAVNSWEIGSENSIS FACIEBAT ANNO CHRISTI 1596”

Su aspecto es el de una caja, pero tanto en los grabados exteriores como en el interior alberga todo el saber astronómico de la época. El esmero de su fábrica, la riqueza de los materiales empleados en su elaboración, su valor artístico y la dificultad de la reproducción a pequeña escala de auténticos instrumentos náuticos y astronómicos, indican que este tipo de estuches poseía, más allá del valor práctico, un enorme valor simbólico que los convertía en obsequio ideal para personajes de gran relevancia política y cultural, especialmente durante los siglos XVI y XVII.

En la cubierta superior aparece grabado el mapa del hemisferio boreal terrestre en proyección ortográfica sobre el plano ecuatorial con las regiones marítimas  adornadas  con  naos  y  monstruos  marinos. En el reverso de esta cubierta aparece representado el mapa del hemisferio austral. La tapa, fijada verticalmente, funciona como reloj solar y una pequeña plancha de metal de sector circular sirve como estilo para marcar las horas mediante la sombra arrojada. Esta tapa cobija en su interior una brújula que muestra los rumbos principales e intermedios. Un índice sirve para marcar uno de los doce vientos que se representan en el anillo inmediato a la brújula y que corresponden a los empleados en la antigüedad por geógrafos y marinos. Otros tres anillos de menor espesor rodean la brújula con diferentes escalas graduadas y que relacionan diferentes magnitudes como la equivalencia en grados de esas horas. La tapa inferior tiene grabado en su cara externa un cuadrante con escalas y, en el ángulo no ocupado por el cuadrante, un escudete sin inscripción. En el reverso de la tapa inferior aparece representado un astrolabio plano con araña y alidada de enfilación sin pínulas, enmarcado por una corona de horas. En los cuatro ángulos exteriores se representan esmaltados los cuatro elementos (Ignis, Aer, Terra y Aqua).

ANILLO ASTRONÓMICO

Atribuido a Adriaan van Zelst, ca. 1575

Latón

Instrumento ideado por Gemma Reyneri Frisius (1505-1555), semejante, en cuanto a su forma se refiere, a las armillas ptolemaicas descritas por Alfonso X el Sabio en sus libros del Saber de Astronomía. Está formado por círculos armados de tal manera que tienen un eje común de giro. Uno de los círculos representa el ecuador, otro el meridiano del lugar y el tercero actúa de círculo horario y tiene una graduación que representa la declinación solar. Le falta el cuarto círculo que estaría provisto de dos pínulas y giraría por dentro del círculo de declinación. Dichas pínulas tendrían que llevar un índice que se desplazaba por las escalas de declinación que irían grabadas en el borde del meridiano móvil.

El anillo astronómico tenía múltiples utilidades. Servía para conocer la posición del Sol sobre el horizonte, la altura del polo en relación con el lugar en que se encontraba el observador, calcular el momento de la meridiana (paso del Sol por el meridiano del lugar), determinar la hora tanto de día utilizando el Sol como de noche por medio de las estrellas, medir alturas por medio de las sombras o hallar la dimensión de los objetos colocados en alturas inaccesibles midiendo la parte más alta, la parte más baja y calculando la diferencia.

Con un diámetro exterior de 24,5 cm, apenas se conocen en el mundo anillos astronómicos de estas dimensiones, ya que normalmente eran más pequeños. Existe otro, dos centímetros mayor, construido por Gualterus Arsenius (1530-1580) y conservado en el Museum Boerhaave de Leiden (Países Bajos).

NOCTURLABIO INGLÉS

ca. 1650

Madera de boj y bronce

Instrumento de origen inglés utilizado para determinar la hora durante la noche a través de la observación de la posición de una estrella circumpolar. Las estrellas circumpolares son estrellas que, vistas desde una latitud concreta, nunca desaparecen bajo el horizonte, debido a su proximidad a uno de los polos celestes. Son, por tanto, visibles desde dicho lugar durante toda la noche y todas las noches del año.

Este nocturlabio presenta en el asidero la inscripción “FOR BOTH BEARS”, indicando así que puede ser utilizado para observar, indistintamente, estrellas de las dos osas celestes. En concreto, este ejemplar puede utilizar la estrella β Ursae Minoris (Kochab), α Ursae Maioris (Dubhe) o β Ursae Maioris (Merak). Para utilizarlo debe sujetarse el instrumento por el mango y, situándolo a unos 25 cm del ojo, se visualiza la estrella Polar a través del orificio central. El instrumento lleva dos dientes o tetones marcados con las letras “L.B.” (Little Bear para Kochab) y “G.B.” (Great Bear para Dubhe o Merak), para hacer coincidir el diente que corresponde a la estrella que se quiere utilizar con el día de la fecha en la escala calendárica del disco mayor. Con ello se logra situar la estrella correspondiente en la posición que ocupa a medianoche del día en cuestión. Después se hace girar la regla hasta que su borde coincida con la estrella que pretendemos utilizar. Esta misma regla nos marcará entonces la hora, antes o después de la medianoche, en la corona horaria situada sobre el disco menor. El dorso del instrumento presenta dos escalas graduadas que permiten calcular la corrección que se debe introducir al determinar la latitud tomando la altura de la estrella Polar sobre el horizonte, ya que esta no coincide exactamente con el polo Norte sino que gira en torno a él.

CUADRANTE DE DOS SECTORES. MODELO DAVIS

S. XVIII

Madera y marfil

Consiste en una montura de madera con dos sectores circulares de distintos radios, pero con centro común, abarcado el primero 60º y el segundo 30º. Las cifras de ambas escalas comienzan en el radio común a los dos sectores. En el vértice del cuadrante se situaba una pínula que formaba 45º con el radio común. En ella se practicaba una abertura longitudinal, por la que podía visarse el horizonte. Una segunda pínula, de plano paralelo al de la anterior, podía deslizarse por el arco de menor radio, y una tercera por el otro arco; ambas estaban perforadas por un pequeño agujero circular. Colocando el ojo en la tercera pínula se enfilaba el horizonte a través de la abertura de la primera y al mismo tiempo se hacía correr la segunda hasta que el rayo de sol que pasaba por un agujero incidiera en la primera pínula, sobre la abertura. La altura observada era la suma de las dos graduaciones señaladas por las pínulas móviles. Esta observación se efectuaba de espaldas al Sol y tenía la ventaja de que los rayos del astro no herían la vista del observador. Cuando el astro era una estrella se miraba por la primera pínula, a través de la tercera para enfilar el horizonte, y, al mismo tiempo la línea primera-segunda pínula se dirigía a la estrella; es decir que la vista del observador miraba directamente al astro.