Los secretos de Saturno

Sofía López

La astronomía acompañaba a los seres humanos mucho antes de la invención del telescopio, pero su aparición hizo temblar los cimientos de todo lo conocido. Cuando en 1609 Galileo Galilei se lanza a contemplar los cielos con ayuda de su telescopio de 8 aumentos, observó que varios cuerpos de nuestro sistema solar escondían algunos secretos que, aunque siempre habían estado a simple vista, ahora tocaba resolver. Uno de estos elementos se le resistió especialmente, los anillos de Saturno.

Galileo, además de gran astrónomo, era un excelente ilustrador que recopiló sus observaciones, como los cráteres de la Luna, las fases de Venus y los planetas mediceos (Io, Europa, Calisto y Ganímedes). Aun así, las ilustraciones que nos llaman más la atención son las que nos presentan a un Saturno bastante peculiar. En una carta enviada al secretario de Estado del Gran Ducado de Toscana, Belisario Vinta, Galileo le informa de que, basándose en sus últimas observaciones, Saturno está formado por un cuerpo central de mayor tamaño y dos cuerpos de menor tamaño que no se separan de él, como si de unas orejas se tratasen. La carta, actualmente en la Biblioteca Nacional Central de Florencia, contiene una pequeña ilustración que realiza Galileo.

Carta de Galileo a Belisario Vinta (1610) C3

En la imagen se lee «… Saturno no es una sola estrella, sino que está compuesta por tres cuerpos, que casi se tocan entre sí, y no cambian ni se mueven entre sí, y están dispuestos en una fila a lo largo del zodiaco, y el central es tres veces más grande que los otros dos lados y están dispuestos en esta forma ○O○… «

Galileo, además de gran astrónomo, era un excelente ilustrador que recopiló sus observaciones, como los cráteres de la Luna, las fases de Venus y los planetas mediceos (Io, Europa, Calisto y Ganímedes). Aun así, las ilustraciones que nos llaman más la atención son las que nos presentan a un Saturno bastante peculiar. En una carta enviada al secretario de Estado del Gran Ducado de Toscana, Belisario Vinta, Galileo le informa de que, basándose en sus últimas observaciones, Saturno está formado por un cuerpo central de mayor tamaño y dos cuerpos de menor tamaño que no se separan de él, como si de unas orejas se tratasen. La carta, actualmente en la Biblioteca Nacional Central de Florencia, contiene una pequeña ilustración que realiza Galileo.

En 1612 estos dos cuerpos que acompañaban a Saturno desaparecen, dado que el anillo estaba posicionado de tal forma que era invisible desde la Tierra, lo cual desconcierta a Galileo. Aun así, se atreve a predecir que estos objetos volverán a ser visibles (lo cual se cumple) y en 1616 añade sin comentario alguno una ilustración a su obra El ensayador de un Saturno ahora con algo que se asemeja más a unos anillos que a unos pequeños planetas.

Galileo - El ensayador (1616) C3

Habrá que esperar al astrónomo Christiaan Huygens. Él y su hermano Constantijn construyeron en 1655 un telescopio de unos 50 aumentos y tras varios años de observaciones del planeta, confirma la existencia del anillo. En 1659 publica “Systema Saturnium” o El sistema de Saturno, una obra repleta de ilustraciones de Saturno, pero donde destacan una recopilación de interpretaciones del planeta como se había entendido hasta ese momento y una representación de las diferentes vistas del planeta y sus anillos desde la Tierra, condicionadas por su órbita alrededor del Sol.

C3 Christian Huygens, Systema Saturnium (Hague, 1659)
C3 Huygens - 1659 - Systema Saturnium - Orbita saturno

Tan solo unos años después, Robert Hooke realiza una ilustración sobre el planeta en el volumen XIV de Philosophical Transactions, (S. 242–245,) de la Royal Society publicado en 1666, donde vemos muy claramente un planeta con un anillo. Y en 1676 el astrónomo Giovanni Domenico Cassini publica en el volumen XI (S. 647–653) su descubrimiento de una división visible en el anillo, que pasa a ser considerado como varios anillos de Saturno. En las ilustraciones, reconocemos esta franja que actualmente lleva su nombre.

Saturno por Cassini (1676) C3

Años más tarde, la astrónoma Maria Clara Eimmart realiza más de 350 ilustraciones astronómicas entre 1693 y 1698, siendo una de ellas una visión más definitiva de Saturno junto a un recopilatorio de visiones anteriores. En 1711 el conde Luigi Marsili le encarga al artista Donato Creti una serie de obras sobre elementos del sistema solar para convencer a la Iglesia de la importancia de la astronomía. En esta serie de obras, encontramos una representación de Saturno en un lenguaje bastante clásico, pero con los anillos presentes.

C3 Maria Clara Eimmar - Saturno - 1690
C3 Donato Creti - Saturno - 1711

Será ya partir del siglo XVIII y XIX que veremos la representación de Saturno y sus anillos completamente aceptada, además de incluir ya las divisiones de los anillos y las diferentes franjas de su superficie. Esto lo veremos en ilustraciones de George Morrell, Théophile Moreux o Étienne Léopold Trouvelot. La poca incertidumbre que quedaba se verá zanjado con las fotografías de las sondas Voyager 1 y 2, y de manera totalmente definitiva, con las imágenes que devolverá la sonda Cassini-Huygens.

The planet Saturn. Observed on November 30, 1874, at 5h. 30m. P.M. Trouvelot C3
Sofía López
Sofía López
Historiadora del arte

Sofía López es Graduada en Historia del Arte por la Universidad de Málaga, actualmente finalizando sus estudios de máster en Museología y Estudios de Museos. Desde siempre la astronomía ha sido una de sus grandes pasiones, que a través del Space Art y de la tradición de ilustraciones astronómicas que se extiende a lo largo de la historia, encuentra el perfecto punto de unión entre ambas disciplinas. En 2016 colaboró con el SACI College of Art & Design Florence en el simposio From Galileo to Mars organizado con NASA, y al año siguiente publicó un artículo para la revista Descubrir la Historia, y más recientemente otro para Astronomía Magazine. En el ámbito cultural malagueño, ha dado varias conferencias tanto para la Facultad de Filosofía y Letras como para la Sociedad Malagueña de Astronomía. Ha trabajado en el Centre Pompidou Málaga y en la Colección del Museo Ruso de San Petersburgo/Málaga.

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